Esta semana, una noticia ha llenado de
indignación y repudio a la sociedad cusqueña y peruana, se trata del asesinato
del menor de iniciales J.F.H. de 16 años a manos de su compañero de clases, en
el colegio San Antonio Abad de Cusco, y el hermano de este, ambos de menores de
edad de 17 y 14 años respectivamente; el menor fue victimado primero con un
machetazo en la cabeza, de forma que fue reducido, atado a una silla y
torturado cruelmente con cortes de navaja por todo el cuerpo hasta que
finalmente fue degollado; así pues, en el cuerpo del menor se encontraron 28
puñaladas. Este horrendo hecho sucedió el miércoles 28 de noviembre en la
vivienda de los presuntos asesinos, en
la asociación de vivienda Sol de Oro. Las primeras informaciones señalaron que
el hecho se pudo haber debido a rivalidad por ser alumnos de tercio superior lo
que ha sido descartado, muchos medios incluso pretendieron justificar el
horrendo crimen señalando a la víctima como autor de bullying, lo que también
fue descartado.
Lo grave aquí es que el crimen se produjo en
una vivienda con un patio común y con inquilinos; la madre de la joven víctima
fue quien, como una madre preocupada, dejó en esa casa al menor para que hagan
un trabajo grupal del colegio, pero al hacerse tarde y tras haber llamado en
repetidas oportunidades a su menor hijo fue a recogerlo acompañada del tío del
menor; aquí las versiones se vuelven confusas, pues al parecer habrían recibido
negativas de parte de la familia y fueron impedidos de ingresar por los
inquilinos del solar; ahora bien, el tío del la victima declara haber entrado a
la fuerza y haber encontrado el cadáver en la azotea del solar atado y con
visibles signos de tortura. La policía llevó a cabo una diligencia de casi
cinco horas tras lo cual el cuerpo sin vida fue trasladado a la morgue central
de Cusco. Varios familiares de la victima señalan como responsables a toda la
familia de los menores presuntamente victimarios; no obstante, lo que deben
aclarar las autoridades es que ¿cómo es posible que en una vivienda con
inquilinos y un patio común nadie se haya dado cuenta del cruel asesinato y que
nadie haya llamado a la policía?, más aún, ¿porqué se les impidió el paso a los
familiares de la víctima, y como es que hasta el momento los terceros
presuntamente involucrado aún no han asistido a declarar ante la policía y la
fiscalía?.
Todo esto aun viene siendo investigado por las
autoridades, pero lo que si no se debe hacer es tratar de justificar este
espantoso crimen, como muchos medios han intentado tocando temas como el
bullying para intentar justifica o atenuar el hecho. El o los autores de este
asesinato son criminales que no deben volver a ver la libertad nunca más en sus
vidas. ¿Hasta cuando se demorará el congreso de la republica en penalizar el accionar de delictivo de menores de edad?,
No es posible que en una sociedad civilizada se tenga sicarios menores de edad
que no puedan ser juzgados y encerrados en una prisión por sus crímenes; no es
posible que por ser menores de edad no se pueda castigar como se debe estos
hechos tan violentos. Se debe juzgar y encarcelar a menores de 17, 16 o hasta
14 años por crímenes, no podemos vendarnos los ojos pensando que a esa edad no pueden discernir lo
que están haciendo. No podemos permitir que personas de esa laya compartan la
libertad con nuestros hijos; y si, en verdad los dos menores son asesinos y se
demuestra este hecho, esos menores deben ir a prisión por el resto de sus jóvenes
vidas, no se puede poner atenuantes a un crimen tan cruel.
Finalmente, la autoridad tiene el deber de
aclarar los hecho de forma inmediata poner tras las rejas a todos lo que
estuvieron involucrados en este hecho, incluso a los que sabiendo de lo
sucedido no informaron a la policía, el brazo de la justicia debe alcanzar a
todos los implicados, pues el dolor de los familiares, por la pérdida de esta
joven vida, no debe quedar impune; las imágenes de los familiares tratando de
entender todo lo que ha sucedido son realmente desgarradoras, es una familia al
parecer con valores, una madre que lleva personalmente a su hijo a la casa de
un compañero para que haga un trabajo del colegio, es una madre preocupada y
que educa dignamente a su hijo y no puede ser que ni siquiera este hecho haya
bastado para persuadir a los victimarios, ya no se puede confiar en nadie, ¿qué
clase de sociedad estamos viviendo?, ¿qué clase de hijo está engendrando la
sociedad?, no puede ser que en nuestra sociedad ocurran hechos tan monstruosos,
ahora no hay un lugar seguro, no hay en quien confiar, no hay como vivir en
paz.
(IMÁGENES DE ENLACE NACIONAL, http://www.youtube.com/user/enlacenacional?feature=watch)

